Si te perdiste cómo empezó todo, aquí tienes el Día 1 de Granada.

Domingo 22 de febrero

Empezamos el domingo con calma, desayunando en el apartamento unas tostadas y un café, nuestro desayuno de siempre. Ese día tocaba recorrer el centro de Granada a pie, sin prisa y sin un plan cerrado.

Lo primero fue la Catedral. Lo que más me llamó la atención fue cómo es por dentro: enorme, de esas iglesias en las que levantas la cabeza y te sientes pequeñita. Después entramos en la Capilla Real.

De ahí seguimos hacia la calle Alcaicería, y me hizo sentir que estaba en alguna calle de Marruecos, con sus callejuelas estrechas y sus tiendecitas. Desembocamos en la Placeta de la Seda y desde allí fuimos bajando por la Gran Vía de Colón hasta la Plaza de la Puerta Real. Seguimos por Ángel Ganivet, pasamos por la Fuente de las Granadas y terminamos en el Paseo del Salón.

El paseo fue renovador. Charlamos de la vida y nos pusimos al día con mi prima, que estaba con nosotros. Hacía muy buen tiempo y, de fondo, se veía Sierra Nevada con algo de nieve. Uno de esos ratos en los que no quieres que acabe el paseo.

Comer en Los Manueles

Para comer elegimos Los Manueles. Pedimos salmorejo, patatas con huevo y jamón, una pelota de carne y croquetas. Había cola y el ambiente era bastante turístico; habría agradecido algo más calmado. Aun así estuvo muy bien en general: le pongo un 7 de 10.

Siesta, tapeo y vuelta al Bultaco

Después tocó siesta en el apartamento, que a estas alturas ya era parte del plan. Por la tarde salimos de tapeo y, por la noche, volvimos al Bar Bultaco a tomar algo. Pedimos lo mismo que el primer día y nos sentimos muy acogidos. Luego fuimos a otro sitio que no recuerdo y nos fuimos pronto a dormir.