Soltar no siempre duele, a veces lo que hace es liberarnos.
Durante mucho tiempo he creído que aguantar situaciones era sinónimo de fortaleza y no es así. Me he pasado mucho tiempo sosteniendo relaciones, trabajos, entornos y hábitos que me hacían pequeña pero, lo que he aprendido desde hace unos meses es que, a veces, por las malas, lo realmente valiente es soltar, y que, cuando no dejas ir lo que no es para ti no puede haber espacio para lo que sí lo es.
En mi propia experiencia he tenido que despedirme de muchas cosas como relaciones que me drenaban y trabajos que me hacían estar en constante tensión, como lo fue mi anterior trabajo, y no por el trabajo como tal, sino por las personas que habían a mi alrededor. Eran formas de vivir que me desconectaban de mi misma.
Y no, no fue fácil.
Me costó enfrentarme a la culpa y a la incertidumbre de equivocarme, el miedo a quedarme sola. Pero cada vez que soltaba algo que no iba conmigo, con el tiempo sentía alivio, sentía que podía respirar sin tener la sensación de tener una soga en el cuello.
Fue en esos momentos que me di cuenta de que dejar ir no es fracasar, es elegirte sobre todas las situaciones y personas.
Para mí, dejar ir significa dejar de aferrarse a lo que no te hace bien ya que te estancas y no te deja avanzar, es permitir entrar lo que necesitas y lo que deseas, es una liberación aunque parece una pérdida.
Soltar es confiar en que la vida tiene preparada otra cosa para ti, es un acto de amor propio.
Voy a dejarte algo que para mí fue muy importante para poder dejar atrás lo que me hacía daño:
- Escucha siempre a tu cuerpo y tus emociones, si algo te agota, te pone tensa o te drena, no lo ignores ya que te va a perjudicar.
- No necesitas una explicación para todo, no debes justificarlo todo, si no te hace bien basta con ello.
- Rodéate de personas que te recuerden quién eres cuando tú no te ves, esas personas vitamina que tanto iluminan nuestra vida, cada uno tiene la suya pero sé que son personas que te ayudan a ver la luz cuando estás en un pozo, que te ayudan a escalar, a salir, a volver a ser tú.
- Escribe, llora, camina, respira… Libérate, haz aquello que te permita oxigenar, algo que te llene de serotonina.
Hoy, redactando esto, miro atrás y no me arrepiento de lo que solté. Gracias a ello trabajo en algo que me gusta y para lo que me he formado, tengo tiempo para enfocarme en mi misma, priorizo lo que me gusta como escribir para el blog o estar con mi familia y amigos, gracias a ello me he dado cuenta lo que no es para mí ni lo que quiero en una relación, me he dado cuenta de lo que es malo y no aporta nada positivo.
Gracias a soltar estoy construyendo una vida más alineada con lo que soy, lo que siento, lo que quiero aportar al mundo. Desde el autocuidado, el respeto y el amor.
Si estás leyendo esto y te sientes identificada, quiero decirte que no estás sola, que te apoyes en las personas que son tu luz, que no pasa nada por soltar porque lo que es para ti no necesita forzarse. Y lo que se va… también te enseña lo que es bueno y lo que no.