El primer viaje de 2026 y de hace muchos años se ha sentido como agua bendita, lleno de cosas bonitas, felicidad, desconexión y paz.
Granada llevaba pendiente desde hace dos años y nunca iba, recuerdo que mi amiga me decía que fuera a ver la ciudad porque era preciosa (y tenía mucha razón) y así poder pasar tiempo con ella. También recuerdo que siempre le decía que no era el momento o que económicamente no podía ir. Este año fue diferente.
Ella estudiaba en la universidad de Granada y, además, mi prima inició su máster allí también así que esta vez no había excusa para no ir. Para mí era un viaje muy bonito y me apetecía muchísimo porque dos personas muy especiales para mí vivían allí, y que mejor que dos personas como ellas te enseñen la ciudad donde viven y encima puedas hacer planes con ellas.
Sábado 21 de febrero
Iniciamos la ruta en coche desde Alicante (mi pareja y yo) tras desayunar un café con leche y unas tostadas, nuestro desayuno favorito. Sobre las 10 nos montamos en el coche y pusimos rumbo hacia Granada.
Tras casi 4 horas llegamos a destino tras parar media hora a tomar un café en un parador llamado Venta Quemada, un sitio que nos recomendaron ya que tienen buena comida. Elegimos comprar comida en este sitio, para así, al llegar a Granada, sentarnos a comer con tranquilidad.
A las 14:30h aproximadamente llegamos al apartamento tras recoger a mi prima que vive allí, quedamos en comer los tres juntos en nuestro apartamento y luego cada uno por su cuenta, nosotros nos hicimos una siesta para descansar un rato del trayecto.
Sobre las 17h emprendimos camino hacia el famoso mirador de San Nicolás. Todo el mundo dice que hay que verlo y también me lo recomendaron mucho, pero bajo mi punto de vista está bastante sobrevalorado. Para llegar hasta allí pasamos por Plaza Nueva, donde me quedé parada mirando a una pareja bailar sevillanas, era la primera vez que lo veía y tenía todo el encanto de Andalucía. Después paseamos por el Paseo de los Tristes y subimos hacia el Albaicín, un barrio que me encantó. Al llegar al mirador pillamos los últimos minutos del atardecer, nos hicimos alguna foto y nos fuimos rápido: había tanta gente que resultaba asfixiante, y con tanta masificación era imposible disfrutarlo como me hubiera gustado.
Como era sobre las 20:00h decidimos ir bajando con calma hacia la parte baja y buscar mientras un sitio donde cenar. Nos recomendaron ir por la calle Elvira ya que es una calle bastante transitada y llena de lugares para tomar algo o cenar así que emprendimos camino hacía aquí.
Encontramos un bar bastante curioso y con muy buenas reseñas, se llama Bar Bultaco y, la verdad, es que cuando ves la fachada lo que menos crees es que es un bar. Te recomiendo que lo busques y entres, te pidas un vermut o un vino o lo que quieras y pruebes las patatas de cabrales y los chorizos a la sidra, están espectaculares. Además tiene un ambiente algo rocambolesco y encantador, sólo caben 12 personas y la persona tras la barra es un señor que se encarga de servirte y que cocina de maravilla, créeme que si vas no te arrepentirás, es una experiencia peculiar, distinta y que te deja con un buen recuerdo.