Que siente, vibra y quiero, un cuerpo que antes no quería y despreciaba.
Un cuerpo que hoy valoro y quiero por lo que es, por las experiencias que me permite vivir, por las sensaciones que me regala, por el cariño que recibo de quienes quiero. Un cuerpo que me permite ser quien soy.
Hace tiempo vivía en la mente, siempre pensando en el qué dirán, en cómo me voy a ver con esta ropa o qué pensarán si me pongo un top sin sujetador. Hoy me da igual, porque me veo y me siento bien, bonita y feliz tal como soy.
He aprendido a dejar de pensar en lo que puedan pensar los demás, pues al final, por desgracia, hay más faltas de respeto que cumplidos bonitos, más hipocresía que cariño, más falsedad que respeto. No puedo cambiarlo en las demás personas, pero sí puedo decidir cómo siento y veo yo lo que me rodea, puedo elegir quien si y quien no, que me hace bien y que me hace mal.
Hoy día me da igual lo que piensen los demás. Hace tiempo quería comenzar con este blog, especialmente desde que empecé a grabarme en Instagram contando sucesos de mi vida, cuando me maquillaba de forma muy extraña, cuando compartía historias raras y cosas privadas, o los vídeos de YouTube que publiqué en su momento. Era mi forma de aparentar estar bien cuando en realidad no lo estaba.
A veces me obligaba a grabar vídeos cuando no me apetecía, me obligaba a aparecer cuando quería estar leyendo, me obligaba a estar presente en las redes cuando me generaban hasta ansiedad. Mi desconexión fue comenzar a leer como una loca: tres libros de 500 páginas en menos de medio mes, algo loco considerando que trabajaba, estudiaba y "tenía vida social".
Cuando descubrí este mundo, quise abrir el blog, pero me daba miedo, solo pensaba en que: "van a pensar que estás loca, a nadie le importa tu vida, eres una cutre, haz cosas útiles en vez de perder el tiempo…" Todas esas cosas las pensé y me las creí por mucho tiempo.
Hasta que me cansé y decidí hacer lo que quería. Empecé a trabajar en mí misma, a quererme de forma bonita.
No soy alguien que destaque, no soy nada del otro mundo ni tengo un cuerpo de modelo, pero si tengo un cuerpo y un cerebro que quiero y respeto, cuidándolo de forma sana dándole lo mejor y lo más sano, pero permitiéndome sentir y hacer lo que me pida. Escucho lo como me siento y lo que quiere, si no me apetece un plan lo digo y trato de pasarlo a otro momento, y si por el contrario, me apetece, hago lo mismo y si no hay nadie disponible lo hago sola o con Niebla.
Dejé mi trabajo de siempre, ser pizzera en un sitio que me generaba mucha ansiedad y me quitaba las ganas de todo. Dejé conductas tóxicas. Dejé personas atrás que no aportaban nada positivo a mi vida.
Empecé a hacer deporte por mi bienestar y salud mental. Empecé a escribir aquí y a transmitir lo que soy, lo que me gusta hacer, tratando de aportar cosas positivas a quienes me lean. Empecé un trabajo nuevo relacionado con mis estudios, en el que me siento bien. Empecé a rodearme de personas positivas, con mentalidad constructiva, que a día de hoy son importantes en mi vida por lo que aportan.
Si algo he aprendido es que querernos y aceptarnos no es un destino, sino un camino.
Un camino que a veces es duro, otras veces luminoso, pero que merece la pena recorrer.
Te invito a que hoy, donde estés, empieces a escuchar a tu cuerpo, a respetarlo, a valorarlo. Porque mereces vivir en paz contigo misma y disfrutar cada experiencia que solo tu cuerpo puede ofrecerte.
Escribe, haz deporte, lee, queda con amigos, ve a la playa, a la piscina, escala, haz lo que quieras pero que sirva para despejarte y desconectar, que sirva para luego reflexionar pensando cosas positivas.
Nos «vemos» pronto. Cristifu.